Cocina

Cómo: limpiar un fregadero de acero inoxidable


Admítelo: inviertes una gran cantidad de tiempo y energía en mantener tus electrodomésticos de acero inoxidable libres de huellas digitales, brillantes y limpios, pero tu fregadero de acero inoxidable, oscurecido por una pila de platos, a menudo se pasa por alto. Pues ya no. ¡Diga adiós a la comida, las rayas y las manchas pegadas! Con solo unos pocos productos extraídos de su despensa, puede pulir su fregadero con un esfuerzo mínimo e incluso menos gastos. Simplemente siga estos cinco pasos libres de estrés y, antes de darse cuenta, su humilde lavabo eclipsará sus elegantes electrodomésticos.

RESUMEN DEL PROYECTO

  1. Enjuague el fregadero con agua del grifo.
  2. Cubre el fregadero con bicarbonato de sodio
  3. Frotar en la dirección del grano de acero.
  4. Pulverizar sobre vinagre sin diluir
  5. Si es necesario, aplique una pasta de vinagre y crema de tártaro.
  6. Enjuague nuevamente
  7. Pulir con unas gotas de aceite de oliva.

Para obtener instrucciones completas sobre cómo limpiar un fregadero de acero inoxidable, continúe leyendo a continuación.

HERRAMIENTAS Y MATERIALES Disponibles en Amazon
- Jabón para platos
- Bicarbonato de sodio
- Coctelera de queso parmesano (opcional)
- Cepillo para fregar de nylon suave a medio
- Cepillo de dientes viejo
- vinagre
- Botella de spray
- Crema de tártaro (opcional)
- Paño sin pelusa
- Aceite de oliva

PASO 1: Enjuague el fregadero con agua del grifo.Enjuague el lavabo para eliminar las partículas de comida. Asegúrese de mojar el grifo y la encimera circundante también. Si la comida persistente y persistente persiste, eche un poco de detergente y enjuague con agua caliente.

PASO 2: Cubra el fregadero con bicarbonato de sodio.

Luego, cubra el fregadero con una pizca de bicarbonato de sodio. Esta sustancia en polvo es lo suficientemente suave como para no rayar el acabado, mientras que es lo suficientemente resistente como para hacer frente a los depósitos de agua ligera y grasa. Además, elimina los olores sin dejar atrás los residuos químicos tóxicos que podrían tener algunos limpiadores comerciales. Para un mejor control y una distribución más uniforme al esparcir el bicarbonato de sodio, considere verterlo primero en un dispensador de queso parmesano vacío (y limpio), y luego agitar ligeramente el polvo en todos los lados del fregadero.

PASO 3: Frote en la dirección del grano de acero inoxidable.

Use un cepillo para fregar de nylon suave a mediano para frotar el bicarbonato de sodio en la dirección del “grano” de metal. partículas de metal propensas a oxidarse.) Un cepillo de dientes funciona bien para espacios más estrechos y giros complicados alrededor del accesorio, la encimera y el drenaje. A medida que frota el bicarbonato de sodio, los pequeños rasguños en el fregadero serán menos notorios.

PASO 4: rocíe sobre vinagre sin diluir, espere unos minutos y luego enjuague nuevamente.

Después de fregar, pero antes de enjuagar, rocíe vinagre sin diluir sobre el resto del bicarbonato de sodio. A medida que las dos sustancias entran en contacto, comenzarán a burbujear. Piense en esto como una acción de fregado adicional. La acidez del vinagre disuelve efectivamente los depósitos de calcio que causan manchas de agua, además es un desinfectante natural igualmente efectivo. Espere varios minutos para que desaparezca la reacción química, luego enjuague bien. Seque inmediatamente el fregadero para evitar manchas de agua.

PASO 5 (opcional): Frote una pasta de vinagre y crema de tártaro.

Si las manchas persistentes persisten, mezcle una taza de vinagre blanco destilado con ¼ de taza de crema de tártaro. (Las propiedades ácidas de este último, así como su textura ligeramente abrasiva, hacen que la crema de tártaro sea un ingrediente esencial en muchos quitamanchas caseros). Aplique una cucharada de la pasta de vinagre y tártaro directamente sobre la mancha. Luego, frótalo suavemente con un paño y deja que la pasta repose sobre la mancha durante cinco minutos. Use esta mezcla como medida secundaria solo si es necesario; El vinagre solo debe ser lo suficientemente fuerte como para limpiar la mayoría de las manchas. Una vez que las manchas hayan desaparecido, enjuague las áreas con agua tibia y seque el fregadero.

PASO 6: Pula el fregadero con aceite de oliva.

Por último, pero no menos importante, el toque final: una vez que su fregadero esté limpio y seco, es hora de agregar un brillo adicional. Aplique unas gotas de aceite de oliva en un paño sin pelusa para pulir el fregadero y el accesorio hasta que brillen.